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Soy autónomo y quiero comprar un coche: cómo funciona la deducción

22 de agosto de 20265 min

El IVA y el IRPF de un coche para autónomos se rigen por reglas distintas: la presunción del 50% en IVA, la exigencia de afectación exclusiva en IRPF, y qué documentación pide Hacienda si te lo cuestiona.

Soy autónomo y quiero comprar un coche: cómo funciona la deducción

Si eres autónomo y te estás planteando comprar un coche, la pregunta que de verdad importa no es "¿me lo puedo desgravar?", sino "¿cuánto, y qué tengo que poder demostrar?". La respuesta cambia mucho entre el IVA y el IRPF, y ahí es donde más gente se confunde. Vamos por partes, con lo que dice Hacienda.

Lo primero: IVA e IRPF no van por las mismas reglas

Esto es lo que menos se explica y lo que más líos genera: la deducción de un vehículo no es "una", son dos deducciones distintas, con criterios distintos, y puedes tener derecho a una sin tener derecho a la otra. Conviene tratarlas por separado desde el principio.

El IVA: la deducción del 50 % sin tener que demostrar nada

El IVA: la deducción del 50 % sin tener que demostrar nada
Cálculo de una factura y su IVA correspondiente en un despacho.

Para turismos, la Agencia Tributaria presume que están afectos a tu actividad en un 50 %, sin que tengas que aportar ninguna prueba. Es una ventaja real: puedes deducirte la mitad del IVA de la compra —y del mantenimiento, combustible y seguro— por defecto.

Si quieres deducir un porcentaje mayor, la carga de la prueba es tuya: tendrás que acreditar ese uso superior con algo más sólido que tu palabra. Y ojo, la presunción funciona en los dos sentidos: si Hacienda quiere bajarte del 50 %, es ella quien tiene que demostrarlo, no tú defenderte.

Hay un grupo de vehículos con presunción del 100 %, pero son casos concretos y no el turismo normal de un autónomo cualquiera: furgonetas de reparto, coches de autoescuela, vehículos de representantes comerciales en desplazamiento profesional, taxis y similares. Si tu actividad no encaja ahí, cuenta con el 50 %.

El IRPF: aquí la cosa se pone exigente de verdad

Este es el punto que más sorprende, porque es mucho más estricto que el del IVA: en IRPF, un vehículo de uso mixto —parte profesional, parte personal— no es deducible en absoluto. No existe la afectación parcial para el coche como sí existe para el IVA.

Solo puedes deducir la amortización y los gastos del vehículo en IRPF si el coche está afecto al 100 % a tu actividad, es decir, si de verdad no lo usas para nada personal. Un coche que llevas a comprar el pan los domingos ya no cumple ese requisito, aunque sea solo eso.

La excepción son las mismas actividades de presunción total en IVA (transporte, autoescuela, comerciales, representantes, vigilancia): en esos casos sí se admite la deducción en IRPF porque la naturaleza de la actividad exige el uso constante del vehículo.

Cómo se demuestra el uso profesional si Hacienda te lo pide

Cómo se demuestra el uso profesional si Hacienda te lo pide
Registro de kilometraje y desplazamientos en un cuaderno junto al volante.

Si la Agencia Tributaria cuestiona la afectación, no basta con decir que el coche es "para el trabajo". Lo que de verdad sirve como prueba:

  • Un libro de viajes o registro de kilometraje, con fecha, origen, destino y motivo de cada desplazamiento profesional.
  • Facturas de mantenimiento, seguro y combustible a nombre del autónomo o de la actividad, no de particular.
  • Coherencia con el horario y la naturaleza de tu actividad: un comercial con muchos desplazamientos acredita mejor el uso que alguien con un negocio que no exige moverse.

Guarda esta documentación desde el primer día. Reconstruirla dos años después, cuando llega una comprobación, es mucho más difícil y mucho menos creíble.

Comprar de segunda mano cambia algo en la fiscalidad

No, el tratamiento de IVA e IRPF es el mismo compres el coche nuevo o de ocasión. Lo que sí cambia es la base sobre la que amortizas o deduces: el precio de compra de un coche de segunda mano suele ser bastante menor, así que la cuota de IVA a deducir y la amortización anual también lo son. Para muchos autónomos que empiezan, un coche de ocasión bien revisado tiene más sentido que inmovilizar capital en uno nuevo, precisamente porque el ahorro fiscal proporcional no compensa esa diferencia de precio.

Un caso real y sencillo, para que quede claro

Imagina un autónomo que se compra un coche de segunda mano por 12.000 euros más IVA, y su actividad no está entre las de presunción total. Con carácter general:

  • En IVA, puede deducirse el 50 % de la cuota soportada, sin tener que justificar nada adicional.
  • En IRPF, si el coche tiene también uso personal —lo habitual—, no puede deducirse la amortización del vehículo. Si consigue acreditar afectación exclusiva del 100 %, sí podría amortizarlo, pero es una situación menos frecuente y más exigente de sostener ante una comprobación.

Este ejemplo es orientativo y no sustituye el consejo de tu asesor fiscal, que es quien debe valorar tu caso concreto con los datos reales de tu actividad.

Nuestra recomendación al elegir el coche

Al margen de la parte fiscal, lo que vemos que funciona bien para un autónomo es un coche fiable, con mantenimiento documentado y un coste de uso previsible — porque un coche parado en el taller es tiempo de trabajo perdido, y eso pesa más que cualquier ahorro fiscal puntual. Puedes consultar nuestro stock de coches de segunda mano filtrando por lo que necesite tu actividad, y si tienes dudas sobre la parte de financiación o factura a nombre de tu negocio, pregúntanoslo por WhatsApp.

Preguntas frecuentes

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